"Los hombres que llevaban una franja verde en la chaqueta, ladrones y malhechores, gozaban de un estatus privilegiado: las autoridades se apoyaban en los delincuentes comunes para vigilar a los prisioneros políticos.
El poder que ejercía el preso común sobre el prisionero político era otra manifestación del espíritu innovador del nacionalsocialismo.
[...] Los campos se convirtieron en las ciudades de la Nueva Europa. Crecían y se extendían con su propio trazado, sus calles, plazas, hospitales, mercadillos, crematorios y estadios."
Vasili Grossman, "Vida y destino"

No hay comentarios:
Publicar un comentario