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lunes, 10 de enero de 2011

"Lo primero que aprendió fue a escuchar, a prestar oído con el corazón en calma, con el ánimo abierto y expectante, sin apasionamiento, sin deseos, juicios ni opiniones."
Hermann Hess
"There will come soft rains and the smell of the ground, and swallows circling with their shimmering sound; and frogs in the pools singing at night, and wild plum trees in tremulous white; robins will wear their feathery fire, whistling their whims on a low fence-wire; and not one will know of the war, not one will care at last when it is done. Not one would mind, neither bird nor tree, if making perished utterly; and spring herself, when she woke at dawn would scarcely know that we were gone."
Ray Bradbury

El Ironista Liberal




"... el ironista liberal -la persona que tiene dudas acerca de su propio léxico último, acerca de su propia identidad moral, y, acaso, acerca de su propia cordura- necesita con desesperación hablar con otras personas, y lo necesita con la misma urgencia con que otros necesitan el amor. Y necesita hacerlo porque sólo el diálogo lo pone en condiciones de tratar esas dudas, de hacer de sí mismo una cierta unidad, de mantener en su tejido de creencias y deseos una coherencia que le permita actuar. Tiene esas dudas y esas necesidades debido a que la sociabilización, por una razón o por otra, no se apoderó totalmente de él. Porque sus expresiones dan vueltas por su cerebro -no proceden directamente de una laringe bien programada, como un habla de ganso-. tiene dudas socráticas acerca del léxico último que ha heredado. De tal modo, lo mismo que Sócrates y Proust, mantiene constantemente relaciones eróticas con sus interlocutores. A veces son relaciones masoquistas; a veces sádicas. Pero no importa tanto cómo son cuanto el hecho de que sean relaciones con personas suficientemente inteligentes para entender de qué está hablando uno: personas que son capaces de comprender cómo se puede llegar a tener esas dudas porque saben cómo son esas dudas; personas dadas ellas mismas a la ironía.

Richard Rorty, "Contingencia, Ironía y Solidaridad"

sábado, 1 de enero de 2011

"Los hombres que llevaban una franja verde en la chaqueta, ladrones y malhechores, gozaban de un estatus privilegiado: las autoridades se apoyaban en los delincuentes comunes para vigilar a los prisioneros políticos.
El poder que ejercía el preso común sobre el prisionero político era otra manifestación del espíritu innovador del nacionalsocialismo.
[...] Los campos se convirtieron en las ciudades de la Nueva Europa. Crecían y se extendían con su propio trazado, sus calles, plazas, hospitales, mercadillos, crematorios y estadios."


Vasili Grossman, "Vida y destino"