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viernes, 3 de diciembre de 2010

Controversias


¿Por qué el primer paso son las controversias?

El primer paso de la Sociología de las Asociaciones (SA) de Bruno Latour es darle un buen uso a las incertidumbres que producen controversias sobre el hecho social en cuestión. Esto es, dar cuenta de las opiniones en pugna sobre el mismo hecho que adquieren un carácter público o juegan un rol en la formación de agencias, sin reparar en su viabilidad, consistencia o veracidad. Aquí se destacan esas luchas que se dan sobre el papel de los actores, las causas que explican la producción de un cierto evento o conjunto de ellos, los fines de las acciones, la conformación de los grupos, entre otras. La idea es no reducir la cantidad de incertidumbres que se tienen sobre todos estos aspectos y el modo en que los actores resuelven estos asuntos. En palabras de Tirado:
La SA no pretende, ni debe, clausurar o detener las controversias sobre lo social. Todo lo contrario, las deja expresarse o fluir, las mantiene abiertas, como incertidumbres, como un terreno movedizo que amenaza constantemente con tragarse cualquier certidumbre que el analista crea que ha alcanzado. La SA se enfrenta al desafío de operar desde esas arenas y nunca desde suelos más firmes y seguros [Tirado, 2005 p. 2].
Así, deben ser descritas  las numerosas y diversas dudas, los fenómenos sociales que generan esas posturas y el modo en que se aplacan controversias por medio de las agencias que intervienen. En este sentido, no es tarea de quien estudia el fenómeno social decidir de antemano que controversias deben filtrase, sin primero rastrear el modo en que lo social se va generando a través de ellas [Cf. Latour(2005), p. 39-45].
Un modo de entender el inicio de un estudio social a partir de las controversias que hay sobre él es juzgando la conveniencia de un rechazo a la opción tradicional de abordar un fenómeno social definiendo de antemano los actores y sus capacidades sociales por medio de una teoría que se basa en algunos supuestos sobre las “leyes de lo social” o “la estructura o dinámica de la sociedad”. Pues a la SA no le interesa tener una categorización de lo social fija. Aquí no debe existir ni una historia oficial, ni una sociología sobre las otras. Más bien, la SA busca las diferentes historias e interpretaciones que se hacen sobre un fenómeno social las múltiples sociologías o, en su defecto, los participantes[Cf. Callon(1992)]. Al hacer eso se encuentra el investigador con las controversias que se generan por la necesidad que tienen los actores de comprender lo que está ocurriendo y mostrar como cierta su versión. En este espacio de luchas entran los actores que demandan ser escuchados y que juegan un papel en la opinión de un sector significativo del grupo de análisis que se está trabajando.
La idea no es iniciar la investigación acerca del hecho a tratar con una narrativa sobre él que se ha considerado la más veraz o la más consistente con la discusión en sociología. Esto porque parte de lo interesante del episodio está en las inquietudes y opiniones encontradas de la gente y que en algunos casos pueden parecernos excéntricas e insostenibles.
Además, los esfuerzos por imponer una narración particular sobre todas las demás, deben ser considerados parte del hecho social. Es decir, cuando circulan muchas interpretaciones sobre lo sucedido normalmente hay actores que quieren que prevalezca su interpretación sobre las demás. Esto lleva a diferentes estrategias para aplacar las controversias más recalcitrantes e incompatibles con ella. Así que la interpretación del sociólogo, las secretarías federales, las instituciones de especialistas, deben ser consideradas para el estudio junto con las, en algunos casos estrambóticas, explicaciones de la gente corriente. En este sentido y siguiendo a Latour,
La tarea de definir y ordenar lo social debe dejarse a los actores mismos, y no al analista. Es por esto que, para recuperar algún sentido del orden, la mejor solución es rastrear relaciones entre las controversias mismas en vez de tratar de decidir cómo resolver cualquier controversia dada[Latour(2005)p. 42].
Para la SA no tiene sentido iniciar una investigación resolviendo de antemano las controversias sobre lo social. La alternativa es expresarlas y a partir de ellas describir el modo en que fueron resueltas, controladas o “estabilizadas. Esto es como decirle a los participantes en un fenómeno social:
No trataremos de disciplinarlos ni hacerlos encajar con nuestras categorías; los dejaremos desplegar sus propios mundos y sólo entonces les pediremos que expliquen cómo lograron establecerse en ellos[Latour(2005), p. 42].
Garfinkel en sus Studies in Ethnomethodology dice algo parecido a la cita anterior:
Los estudios etnometodológicos no están dirigidos a formular o sostener correctivos[…]No formulan remedios para la acción práctica, como si fuera posible descubrir que la acción es mejor o peor a como la presenta la gente. Tampoco buscan argumentos humanísticos, y no alienta ni se entretiene en indulgentes discusiones teóricas[Garfinkel(1967), p. X].
En otras palabras, el iniciar con las controversias es una toma de postura en la que se le da preeminencia a los relatos de los actores sobre el discurso sociológico previamente enriquecido terminológicamente de quien estudia el caso. Así que lo que nos diga la propaganda de Estado, los noticieros, los intelectuales en sus artículos no va pesar más que lo que diga la gente sin credenciales. Se buscarían explicaciones que se provocaron en medio de un hecho social, y el modo en que éstas llevaron a los actores a movilizar recursos, mediadores e intermediarios para controlarlas y generar “arreglos”.
Así que,
Fiel a los principios relativistas, en vez de dividir el dominio social como lo hacen la mayoría de los manuales de sociología habitualmente en una lista de actores, métodos y dominios ya considerados parte del reino de lo social [me interesan] los tipos de controversias respecto de qué compone lo social [Latour(2005), p. 40].
Antes de decir cualquier cosa sobre nuestro caso de estudio que parta de un análisis de una narrativa hegemónica sobre él, escucharemos a los actores, lo que consideran una incertidumbre y lo que juzgan mentira y verdad de lo que se ha dicho.
Ahora bien, un importante supuesto de esta estrategia de análisis es que la SA “…sostiene que es posible rastrear relaciones más robustas y descubrir patrones más reveladores al encontrar la manera de registrar los vínculos entre marcos de referencia inestables y cambiantes en vez de tratar de mantener estable un marco” [Latour(2005), p. 43]. Es decir, mientras se detecten formas diversas de entender un hecho es un esfuerzo errado tratar de dar un panorama como si existiera claridad sobre lo ocurrido. Como si lo que la gente presenta no fuera lo social que estamos buscando, una visión de las cosas remanente a los hechos sociales y por tanto que podemos dejar de lado. Escrutar el surgimiento de lo social a partir de marcos diferentes es consecuente con lo que realmente vemos en las disputas sobre lo social. Según Latour, lo social se encuentra en las mismas explicaciones de las personas sobre lo que ocurre y el modo en que los actores tratan de eliminar unas y mantener otras. El sociólogo debería rastrear esas dinámicas sin entrar a decir “lo que ocurrió es esto y aquello”, más bien diciendo: “las controversias son éstas y los actores resolvieron esto de esta y aquella manera”.
Aquí parece surgir una paradoja, ¿cómo es posible que expliquemos lo que finalmente hicieron los actores si existen controversias también sobre quienes son y el modo como operan? Ante esto la SA asume dos etapas de la investigación, cuando el hecho social es novedoso y la gente está atribuyéndole agencia a muchas cosas, instituciones y personas, y otro cuando se estabilizan esas controversias y ante todos se va construyendo un panorama hegemónico que se va volviendo “lo que es objetivo”.
Es posible pensar que lo que se quiere hacer con este primer paso sobre las controversias es equivalente a lo que se hace en los estudios de opinión (como un primer paso para el análisis social). Esto es falso, en los estudios de opinión se usan métodos estadísticos para dar cuenta de un conjunto de opiniones que se encuentran en boga alrededor de un hecho determinado. En cambio,  el análisis de las controversias en la SA busca en ellas la materia misma de lo social. Así, el primero usa las encuestas de opinión como un índice que sirve para generar indicadores sobre decisiones electorales, valores, prioridades económicas (estudios de mercado), calidad de vida, actitudes, bienestar subjetivo, etc. En cambio, la SA considera las controversias como aquello que genera lo social, no son lo que surge después de que se da un hecho social. Al final, después de que las controversias se han diluido o el panorama sobre lo que ha ocurrido se ha estabilizado, entonces aparece lo social. Esta es la postura de la SA: lo que encontramos al inicio de nuestra investigación son controversias donde se introducen conceptos de diferentes áreas temáticas (biología, la psicología, la ciencia política, la medicina, la antropología, la economía, etc.), la tarea del sociólogo es darse cuenta del modo en que se están dando agencias y la manera en que se crean espacios de lo público en donde las controversias se diluyen o intensifican, pero esto a través de los participantes mismos. Así que:
La SA sostiene  simplemente que una vez que nos acostumbremos a estos numerosos marcos de referencia cambiantes se puede lograr una muy buena comprensión de cómo se genera lo social, puesto que la relación relativista entre marcos de referencia ofrece una mejor fuente de juicio objetivo que la configuración absoluta (es decir, arbitraria) sugerida por el sentido común. Esa es la razón de por qué es tan crucial no comenzar por un pronunciamiento del tipo: “los agregados sociales se componen principalmente de (x)”. No importa si (x) representa “agente individual”, “organizaciones”, “razas”, “pequeñas bandas”, “estados”, “personas”, “miembros”, “libido”, “biografías”, “campos”, etc. La SA simplemente no considera como su tarea estabilizar lo social en nombre de las personas que estudia; tal deber se deja enteramente a los “actores mismos”… [Latour(2005), p. 52].
Plantear que “no considera su tarea estabilizar lo social en nombre de las personas que estudia” tiene que llevarnos, como lo indica Latour, a no creer que los estudios de la SA le deben decir a las personas cómo son las cosas, la verdadera forma de entender el hecho social. Por tanto:
En ningún caso la investigación de la acción práctica se orienta a que el personal pueda en primer lugar ser capaz de reconocer y describir lo que hace. Jamás se investiga la acción práctica para explicar a los participantes sus propios relatos acerca de lo que están haciendo[Garfinkel(1967), p. 14].
La SA va a describir llanamente la dinámica de las narrativas que circulan a raíz de un hecho social. No pretende explicarle a nadie el hecho mismo. Así que todos los marcos que le dan sentido a las narraciones deben entrar en su esfera de análisis. Lo que se rastreará en esos relatos es el modo de adquirir agencia por parte de los participantes y las estrategias y esfuerzos de esos actores para llevar a diferentes lugares sus medidas y panoramas, trasformando nuestro “mundo común”, creando lo social.
En este sentido los estudios de opinión pueden llegar a ser un insumo para los análisis de controversias, pero no son lo mismo.

Un ejemplo de una controversia que debe ser recolectada puede ser iluminadora para comprender la naturaleza de este primer paso y algunas de sus ventajas, a saber:
  • La naturaleza de los grupos
Las personas en muchos casos están en desacuerdo sobre la pertenencia a un grupo o categoría. Puede suceder que quieran entrar o salir de uno. Por ejemplo, la gente ciega o que le falta algún miembro seguramente se sentirán mejor estando en el grupo o la categoría de “personas con capacidades especiales” que en el de “personas inválidas o anormales”. Hubo un episodio en el que se dio una fuerte controversia sobre el nombre que debería recibir el grupo al que pertenecieran estas personas ya que se aseguraba que dependiendo de ello se estaría apostando por una concepción del papel que jugarían en la sociedad. La gente que tenía ciertas características físicas y que había sido enrolada en una categoría inaceptable como “los discapacitados”, se vieron enfrascados en una controversia sobre la naturaleza del grupo en la que deberían estar.
Otro ejemplo puede ser el de la categoría “alienado” que vulgarmente se usa cuando alguien no enfrenta ni critica un estado de cosas “negativo” continuando en él de manera indiferente, tal vez con “mala conciencia”. Desde luego habrá alguien que se moleste cuando lo tilden de “alienado” cuando sabe que se encuentra muy consiente de su decisión de permanecer en ese estado. Ciertamente no lo escuchará el sociólogo que bautiza lo social sin preguntar nada a los catalogados, sino, tal vez, siguiendo otro conjunto de valores y posición crítica.
Las gruesas categorías con que se divide el mundo social son en muchos casos inapropiadas, obsoletas o convenientes para actores diferentes a los enrolados. Sin embargo, también hay categorías que divinizan o glorifican o exaltan a quien pertenece a ella. Por ejemplo, muchos luchan por pertenecer al grupo de los ganadores del premio Oscar, del Nobel, etc. También ha sucedido que gobernantes pidan sacar sus países de la lista de los “Estados fallidos” o “más peligrosos” o “recomendados para no visitar”, para entrar en “los más progresistas”, “defensores de los derechos humanos”, “en vía de desarrollo”, “comprometidos con las luchas sociales”, etc. Ejemplos más detallados del tema de las categorías sociales se encuentran en la obra de Ian Hacking The Social Construction of what.[1]
De nuevo, la propuesta de la SA es que el investigador no llegue con categorías y grupos resueltos para a partir de ellos hacer el análisis, sino que se percate de las controversias sobre el asunto en cuestión y las recolecte. Sin embargo, no se debe olvidar que existen psicólogos, sociólogos, economistas y muchos más académicos que constantemente están enrolando gente e instituciones en grupos. Esto no hace que el espacio social sea más sutilmente dividido hasta llegar “a las junturas del mundo”, sino que se haga más problemático el asunto de la pertenencia a ellos.
Existen muchas dificultades para saber cuando alguien está o no en un grupo y para delinear las fronteras de éste frente a otros grupos, pues dichas adscripciones son sumamente cambiantes por cuanto “los vínculos sociales no tienen inercia y deben ser renegociados todo el tiempo” [Latour(2005), p. 100], sea, por ejemplo, el caso de los grupos religiosos en los que la asistencia a determinada iglesia o la práctica de rituales no es una variable suficiente para considerar quiénes son los miembros.
Así que:
En síntesis, mientras para los sociólogos el primer problema parece radicar en decidirse por un agrupamiento privilegiado, nuestra experiencia más común, si somos fieles a ella, nos indica que hay muchas formaciones grupales contradictorias, y enrolamientos en grupos, a cuya formación los científicos sociales obviamente contribuyen de manera fundamental. Así, la opción es clara: seguimos a los teóricos sociales y comenzamos nuestro viaje definiendo al principio en qué tipo de grupo y nivel de análisis nos concentraremos o seguimos los caminos propios de los actores e iniciamos nuestros viajes siguiendo rastros que deja su actividad de formar y desmantelar grupos[Latour(2005), p. 49].
Por tanto, la SA asume que no hay un grupo o conjunto de grupos incontrovertible que se deba tomar como punto de partida. Más bien, los grupos aparecen como el lugar de llegada de los actores después de disputar el asunto. Así que los grupos no son el primer paso, sino el último. Además, queda la salvedad de que raramente los participantes en un grupo, o los que están por fuera, estén totalmente satisfechos con algún acuerdo y la controversia puede mantenerse en la sombra por un tiempo. Es decir, es difícil determinar que una controversia sobre grupos esté cerrada. Pueden existir de hecho, grupos de oposición a la existencia de otro grupo. Esta dinámica es constante y por tanto es un exabrupto creer que el mundo de lo social “está claramente dividido”. En palabras de Latour:
…cuando se debe trabajar para trazar o volver a trazar las fronteras de un grupo, se califica a otros agrupamientos como vacíos, arcaicos, peligrosos, obsoletos, etc. Siempre es por comparación con otros vínculos rivales que se destaca cualquier vínculo. De modo que por cada grupo a definir se establece también una lista de antigrupos. Esto es bastante conveniente para los observadores porque significa que los actores siempre están ocupados en la tarea de definir el mapa del “contexto social” en el que están situados, ofreciendo así al analista una teoría completa de con qué tipo de sociología deben ser abordados. Por eso es tan importante no definir por adelantado qué tipo de agregados sociales pueden definir el contexto para todos estos mapas. El delineado de grupos no es sólo una de las ocupaciones de los científicos sociales, sino también la tarea permanente de los actores mismos. Los actores hacen la sociología para los sociólogos y los sociólogos aprenden de los actores qué compone su conjunto de asociaciones [Latour(2005), p. 49].
Con el tiempo aquellos que desean defender un grupo deben buscar una definición lo más acabada y segura, que pueda presentarse como no problemática. Las estrategias para ello son diversas, se puede apelar a la moda, a la naturaleza, a lo justo, a la tradición, al derecho, a un “esencialismo estratégico”, al hábito, a la emancipación, a la libertad o convertirla en una “composición genética”. Si resulta exitosa, entonces es posible que con el tiempo se vea al grupo como una categoría incuestionable. En este camino, es probable que los miembros en sus defensas del grupo apelen a conceptos de alguna sociología. Por tanto,
[…]cualquier estudio de cualquier grupo llevado a cabo por cualquier científico social es parte ineludible de lo que hace existir, durar, descomponerse o desaparecer al grupo. En el mundo desarrollado, no hay grupo que no tenga al menos algún instrumento de las ciencias sociales adosado. Esta no es una “limitación inherente” de la disciplina debida al hecho de que los sociólogos son también “miembros sociales” y tienen dificultad para “extraerse” de los vínculos de sus propias “categorías sociales”. Es simplemente debido a que están en pie de igualdad con aquellos a quienes estudian, haciendo exactamente el mismo trabajo y participando en las mismas tareas de detectar vínculos sociales, aunque con instrumentos diferentes y al servicio de vocaciones profesionales diferentes[Latour(2005), p. 56].
Esta pauta de aproximación a los grupos nos debe llevar a un tipo de definición distinta a la habitual. Pues siguiendo una visión sociológica tradicional se puede definir de manera ostensiva a un grupo. Con esto no se quiere decir que se pueda señalar con el dedo a los grupos, pero si que en dado caso de investigación se podría buscar una estrategia para fijarlo, aun cuando sea de manera tentativa. Pero en el caso de la SA no ocurre de este modo. La definición sería performativa: los grupos “están constituidos por los diversos modos y maneras en que se dicen que existen[…]Quiero usar esta distinción [ostensible/performativa] simplemente para subrayar la diferencia entre grupos dotados de cierta inercia y agrupamientos que tienen que ser mantenidos constantemente por algún esfuerzo de formación de grupo” [Latour(2005), p. 57]. Así que no se considera que exista inercia social, aquello que debería ser lo suficientemente poderoso como para que un grupo tenga ganado su lugar a lo largo del tiempo. Si hay estabilidad, debe ser porque ese grupo se esfuerza constantemente en mantener innegable su lugar en la trama de los grupos. Pero no es porque haya llegado a un punto en el cual puedan sus miembros cómodamente sentarse a disfrutar de lo que implicó su anterior esfuerzo. Para la SA no existe lo social que perdura manteniendo ciertos órdenes. Más bien, las luchas, las controversias, las disputas acaloradas, las alianzas y las traiciones, la tecnología, entre otras, son lo que hace que lo social sea tremendamente dinámico, apenas rastreable en las controversias. De modo palmario, los grupos están en un conflicto continuo y quedarse plácida y apaciblemente confiados en el “orden social” puede llevar a la desaparición o la fractura de un grupo. Así que la estabilidad de lo social no es la regla en la SA, es la más inquietante y sospechosa excepción.
Entonces si deseamos explicar “…el alcance, la solidez, el compromiso, la lealtad, la adhesión, etc., no es posible hacerlo sin buscar vehículos, herramientas, instrumentos y materiales capaces de proveer tal estabilidad” [Latour(2005), p. 58]. La apelación a lo social para explicar la estabilidad social es considerada por Latour el peor error del sociólogo. Entonces nuestra tarea en el marco de la SA es presentar las controversias sobre los grupos y ver el modo en que logran estabilidad o la pierden o nunca la logran.

Esta reflexión sobre la controversia alrededor de los grupos puede ser proyectada a la naturaleza de las agencias, los objetos, las acciones  y  los relatos.



Bibliografía

[Callon, 1992]Callon, Michel. “Society in the Making: The Study of Technology as a Tool for Sociological Analysis”. In Bijker, Hughes, Pinch (comps.) The Social Construction of Technical Systems: New Directions in the Sociology and History of Technology. MIT Press. 1992. Versión en español en: Doménech, Miguel y tirado, Francisco (ed.). Sociología Simétrica. Traducido por: José Manuel Alcaraz.
[Garfinkel, 1967]Garfinkel, Harold (1967). Studies in Ethnomethodology. Blackwell Publishing.
[Latour, 2005]Latour, Bruno (2005). Reensamblar lo social: Una  introducción a la teoría del actor-red. Traducido por Gabriel Zadunaisky. Ediciones Manantial.
[Tirado, 2005]Tirado, Francisco (2005). Resena de Reassembling the Social. En AIBR: Revista de Antropología Iberoamericana. Noviembre-diciembre. Número especial: Antropologos Iberoamericanos en Red: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/623/62309925.pdf


[1] Ver [Hacking, 1999], hay varios ejemplos en este libro que mostrarían algunas controversias sobre los criterios para generar un grupo social o psicológico, entre otros. Allí se plantean reflexiones que llevan a ver la razón de mantenerlos o, también, acerca de las acciones a tomar con los individuos que pertenecen a alguno de ellos ya que no está claro quien entra, hasta qué punto alguien entra, para qué deben entrar, qué tan objetivo es el grupo, ¿no hay otros grupos a los que se pueda apelar para no inventar uno nuevo? etc.

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