Giovanni
M. Algarra Garzón
1.
Lars Von Trier es un misógino de
primera que en su trilogía “Anticristo”, “Melancolía” y ahora con “Nymph()maniac”,
presenta a la mujer como fuente de pasiones terribles que la destruyen y que a
su vez corrompen su entorno. Para que tenga potencia su visión de los sexos,
los tiene que escencializar, es decir, darles características unívocas que los
definen per se, antes de que los
mismos individuos tomen decisiones. Es un determinismo sexual que hace a las
mujeres propensas a la depresión y la locura. En el caso específico de Nymph()maniac,
Joe (Charlotte Gainsbourg) termina teniendo hipersexualidad gracias a un conjunto
de eventos desafortunados desde su infancia. Siendo esta conducta cada vez más
desaforada y grotesca. Arrastrando consigo a hombres ingenuos, virtuosos y
honestos.
2.
Nymph()maniac es una película
estimulante, llena de delicadeza. Nada más verla para encontrar una mezcla
fascinante de motivos medievales y renacentistas, con metáforas preciosas como
la relación de la pesca con la búsqueda de eventos sexuales que sólo pueden
llevar a los individuos involucrados a tener recuerdos valiosos. La sexualidad femenina
se ve desata en una búsqueda de experimentación y creatividad que no puede
detenerse por convencionalismos de tradiciones conservadoras. Más bien, como se
señala en la película haciendo alusión a la vagina, “si te han dado alas, ¿por
qué no volar y hacerlo muy alto?"
3.
La trilogía de Lars pone a la
mujer en el centro de tramas convulsas en donde ellas y sólo ellas, se lanzan a
una aventura arriesgada y provocadora que lleva a que la realidad de hombres
racionales e ingenuos termine trastocada. En esta triada la mujer es la que
tiene una capacidad de actante, movilizando los elementos del relato y
convirtiéndose en la pieza fundamental de una trama llena de simbolismos. En Nymph()maniac,
Joe es quien convierte su entorno en un espacio erotizado y luego sexual. Tiene
la capacidad de romper los esquemas de la realidad dada, a todo riesgo, con
valentía y alegría. Como lo dice Seligman (Stellan John Skarsgård) al inicio de
la cinta, “si lo haces jovialmente, no hay por qué sentir culpa”. Porque la
culpa, una herramienta que entre otras cosas, proyecta los miedos de los demás
a las mujeres para disuadirlas de descubrir las posibilidades de su sexualidad,
debe ser exorcizada con la alegría de una sexualidad vivida plenamente.